La Maravilla del Encuentro

 

16 de Noviembre Día Internacional de la Tolerancia

 

La Maravilla del Encuentro



Una de las formas que como sociedad empleamos para desarrollar una cultura de Paz es la secuencia de fechas que dedicamos para profundizar determinados conocimientos, valores, conductas, etc. que sumadas dan como resultado la evolución de las personas.

Así, el 21 de septiembre es el Día Internacional de la Paz, el 2 de octubre el Día Internacional de la No Violencia, y el 16 de noviembre el Día Internacional de la Tolerancia, por citar algunos ejemplos muy cercanos en el almanaque.

Muchas de estas celebraciones tienen como origen un hecho histórico social que resulta digno de mención y apreciación, justo en su recuerdo y eficaz para la educación y formación, especialmente desde la infancia.

Desde 1995, el 16 de noviembre es la fecha elegida para pensar y trabajar en la "tolerancia", porque es el aniversario de la firma de la constitución de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), con todo lo que ello implica.

Uno de los métodos prácticos para comenzar a pensar en este tema, es buscar el origen de la palabra, su definición y significado.

Tolerancia, (del latín tolerantia): f. Acción y efecto de tolerar. Respeto y consideración hacia las opiniones y las prácticas de los demás aunque sean diferentes de las nuestras. (Ver otras acepciones)

Pero no es un tema sencillo de analizar, y muchos pensadores, encuentran en esta palabra y su significado una fuente de interesantes controversias, tanto para su crítica como para su aprobación.

Pablo Latapí, educador e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, escribió al respecto: “No quiero imaginarme una sociedad democrática –definida por este concepto– como un conjunto de personas que se aguantan unas a otras, que se soportan porque no les queda otro remedio y que están reprimiendo sus antipatías y animosidades recíprocamente”.

También Mahatma Gandhi (1869-1948) líder del movimiento de la independencia de la India y pionero de la filosofía y la estrategia de la no-violencia, también conocidos como la resistencia pacífica, que rechaza el uso de la violencia física y promueve la realización de acciones pacíficas para lograr un cambio social o político, manifestó: “No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor. La tolerancia puede llevar implícita la suposición, injustificada por otra parte, de que la fe de los demás es inferior a la nuestra, mientras que la ahimsa (la no violencia) nos enseña a respetar la fe religiosa del prójimo al igual que la nuestra, cuya imperfección reconocemos. Admitirlo será fácil para el que busca la verdad, para el que obedece a la ley del amor".

Por su parte, Juan María Bandrés Molet, presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, expresa en el prólogo del libro “La Tolerancia – Antología de Textos”: “La Real Academia de la Lengua debiera ampliar las acepciones del término "tolerancia". Tolerar puede ser, en algunas ocasiones, sufrir, aguantar, soportar, y hasta, incluso, como dicen los académicos, permitir lo que  no se tiene por lícito. Pero tolerar es mucho más. Tolerar es una actitud del espíritu que tiene mucho que ver con la benevolencia, la comprensión, la condescendencia, la admisión del otro y la comprensión de la diferencia. La tolerancia es disculpar, consentir, dispensar, explicar y justificar. La intolerancia ha estado históricamente en las raíces de toda injusticia. La tolerancia cuando se instala entre los humanos, es el fundamento de la auténtica convivencia.”

Dice Sergio Sinay, escritor, psicólogo, columnista argentino: "Aceptar, en el caso de los vínculos humanos, es tomar al otro sin juzgarlo, acercarse a él como quien se interna en un universo que ofrece infinitos misterios y dimensiones, escucharlo y mirarlo con la intención de percibir en sus palabras y en sus aspectos su singularidad. Aceptar es, también, saber que no se puede cambiar al otro, y que quizá no se debe. Es respetar del mismo modo en que aspiramos a ser respetados, tener en cuenta del mismo modo en el que queremos ser registrados".

Cristóbal Garro, ex profesor del Colegio Mariano Acosta de Buenos Aires, y ex socio de honor de la Asociación Argentina para la Infancia, expresa: “Practicar la tolerancia no significa renunciar a las convicciones personales ni atemperarlas. Significa que toda persona es libre de adherir a sus convicciones individuales y aceptar que los demás adhieran a las suyas propias. Significa aceptar el hecho de que los seres humanos, naturalmente caracterizados por la diversidad de su aspecto, su situación, su forma de expresarse, su comportamiento y sus valores, tienen derecho a vivir en paz y a ser como son”.

Nuestras preguntas hoy son: ¿Cómo imaginamos nuestra sociedad democrática? ¿Podemos aprender a vivir y dejar vivir en paz desde que somos niños?

Tenemos felizmente los pensamientos, las palabras y las acciones positivas para desarrollar una cultura de Paz.

Sabemos que ser tolerantes "no es una lucha" y que "no existe el mentado campo de batalla" que tanto se pregona, sino la posibilidad de realizar un extraordinario trabajo de crecimiento personal y social, una sostenida construcción de conductas pacíficas y el aprendizaje necesario para resolver los conflictos en bien de todos.

Somos diferentes, pero también somos "uno".

Dice Fernando Savater en su libro Ética de Urgencia: "Convivir consiste en intentar que la vida del otro sea mejor, para que la tuya también lo sea."

Celebremos la Tolerancia. Nos une la vida en un planeta redondo, por el cual necesariamente siempre nos volvemos a encontrar en la maravilla de la convivencia.

María Marta Hall