Curar la palabra

“El lenguaje escapa a cualquier modelo de evolución genética molecular, es su padre y su madre al mismo tiempo. Es ésta una estimulante humillación: el hombre – ese animal de la palabra, como lo definiría Aristóteles; ese sonido de pie, como lo llaman los guaraníes – no sabe cómo la palabra ha venido a insertarse en su realidad; la palabra que nos distingue como especie, permanece todavía inaccesible para nosotros en su origen.

Pero si bien no podemos captar en su decurso biológico la misteriosa instalación del lenguaje en nuestro desarrollo como seres humanos, sí podemos preguntarnos y contestarnos por el origen y la suerte de las palabras específicas que han decidido muchas veces el curso de nuestra vida.” Pág. 24

“Si pensáramos en términos terapéuticos, no se trata sólo de curar mediante la palabra, como lo propone el psicoanálisis, sino de curar la palabra  misma con que tratamos de curar, es decir cuidarla, examinar sus repliegues y sus trampas, sus ambivalencias, sus significaciones ocultas en el tiempo.” Pág.20

 “Es de creer que las pasiones dictaron los primeros gestos y que arrancaron las primeras voces... No se comenzó por razonar sino por sentir. Para conmover a un joven corazón, para responder a un agresor injusto, la naturaleza dicta acentos, gritos, lamentos.
He aquí las palabras más antiguas inventadas y he aquí porqué las primeras lenguas fueron  melodiosas y apasionadas antes de ser simples y metódicas...
He aquí cómo el sentido figurado nace antes que el literal, cuando la pasión fascina nuestros ojos y la primera noción que nos ofrece no es la de la verdad”.
(De Jean-Jacques Rousseau). Pág. 13*

* Ivonne Bordelois - Etimología de las Pasiones
Libros el Zorzal - 2006